A veces lo que nos hace sentir vivos no son las cosas buenas de la vida. A veces la ansiedad nos pellizca, nos muerde, y eso también es estar vivo.

Álvaro me llamó para compartir conmigo una canción que estaba trabajando junto con Cira. Querían hacer un videoclip sencillo, crudo y directo como la canción. Se podría grabar en el estudio de Álvaro: Tres nueces Creaciones sonoras.

El video se grabó tal como queríamos, los pies descalzos, la luz principalmente natural (solo añadí algunos refuerzos). Sonido ambiente para empezar y para terminar. La canción en el vídeo se construye desde la nada. Sala vacía, Cira entra descalza, coge la guitarra y arranca los primeros acordes. Sobre la marcha entra Álvaro al Hammond. La intensidad de la canción va en aumento y los planos se van cerrando a primerísimo primer plano. Desde el principio sabíamos que toda esa tensión se liberaría de golpe cuando la canción de desenvuelve. Recuerdo que le decía a Cira por teléfono «En esta parte nos vamos a ir acercando poco a poco, con cada corte, aumentando la tensión junto con la música…pero lo difícil es cómo vamos a salir de ahí». Es decir, la canción crece tanto tanto desde casi la nada, que cuando toda esa tensión se libera es cuando por fin respiras cuando la escuchas. Yo literalmente solté un suspiro cuando la canción se abre (estoy hablando de alrededor del minuto 4 del videoclip).

«¿Cómo salimos de ahí?»

Lo fácil era pasar de esos primerísimos primeros planos a un gran plano general, pero eso no me daba la intensidad que necesitaba. Se me ocurrió hacerlo en un travelling retro, muy rápido, muy violento. La tensión se va creando corte a corte, pero se libera en un plano secuencia. Tanto es así que hasta se descubre el set completo. Vemos los focos, los trípodes. Enseñamos lo que hasta ahora no se había visto. Porque la vida no es solo lo que hay en cuadro, la vida también es todo lo que hay alrededor aunque no habitualmente no se vea.

Siempre que tengo que hacer un videoclip hay una fase de escucha compulsiva de la canción, hasta la saciedad, trabajando ideas, puntos de vista, analizando qué imágenes me evoca, y muchas veces eso mismo hace que cuando el trabajo está terminado y ha visto la luz, no vuelvas a esa canción en meses, o en años. Pero «Vivos» es una canción a la que vuelvo a menudo. La interpretación de Cira es brutal, visceral, auténtica. A veces me la pongo para sentir esos pellizcos de vida. ¿Cómo una canción tan sencilla puede ser tan potente? Me fascina la música.