

Hay lugares en los que suceden cosas que jamás llegaremos a comprender. La cabeza de Diego Latorre es sin duda uno de esos lugares. Va dejando un reguero de creatividad por allí por donde pasa. ¡Lo deja todo perdido!
Los niños de los ojos rojos me llamaron mientras estábamos con la preproducción de Hard Folk y me empezaron a hablar de lásers, de humo, de luces que se mueven…Tardé unos instantes en saber que me estaban llamando por otro proyecto diferente. Uno con Diego al frente. «Ok, hablo con Diego, contad conmigo».
Y hablé con Diego y empecé a entender aún menos, jajaja. Bromas aparte, Diego tenía un montón de conceptos, ideas, bocetos, dibujos…Yo solo tenía que «negociar» con él lo que era realmente posible grabar en vídeo. Me empezó a pasar referencias, algunas muy locas, otras ya las conocía y empezamos a construir. De nuevo necesitamos ventiladores, sopladoras, máquinas de humo, iluminación… ¿Un láser? «Si, al menos dos».

Reconozco que para mi fue todo un reto. Cada idea, cada escena tenía sus propias dificultades, muchas veces no son tan evidentes pero supimos adelantarnos a todas ellas. Me llegó a doler la cabeza de pensar en cómo poner todo eso en pie. El láser se tiene que poder programar, necesitamos humo para que los láser parezcan una superficie plana, una pared que se pueda atravesar. Para que se atraviese tendrán que ser dos. ¿Cómo los colgamos? En qué orden grabamos para que el humo no sea un problema? Hay que hacer llamamientos ordeados. Vienen dos bailarinas. ¿Ha venido el ciclista? Si, le trae en coche el de la pelea… El que diga que sabía lo que estaba pasando allí miente. Solo Diego sabía lo que estaba pasando. Yo sabía lo que tenía que pasar y los demás intentaban ordenarlo para llegar a tiempo con todo. ¡Qué maravilla! Si alguien hubiese dicho «Que pasen los delfines» yo habría empezado a llenar de agua una piscina. ¡Yo qué sé!



Una vez más con mi cámara fui testigo del talento y la creatividad en estado puro. ¿Has escuchado Moj Dilbere? Por favor, ¡es una auténtica obra de arte! Y la elección de Diego Latorre para el videoclip un acierto absoluto (siempre lo es). Ese día conocí a Xulio y fue una pasada tenerle por allí. Sin duda hizo que el día fuese mucho mejor. Muchas personas, todas sumando. Recuerdos para toda la vida. ¡Adoro mi trabajo!