
-«Tenemos una colaboración con los Dubioza Kolektiv y queremos grabarnos sobre un chroma key y aparecer tocando con ellos en un montón de fondos virtuales apocalípticos y sobre noticias de TV y un montón de pantallas y….»
¡Espera, espera, espera! ¡Yo no sé hacer todo eso, tío! Te puedo pasar un contacto de alguien que sí sabe crear todo eso y os va a ayudar mucho mejor que yo. Yo os monto el chroma, os ilumino y os grabo.
-«De puta madre»

Y así conocí a Eric Lutor que dirigió y montó el videoclip. Muchas veces cuando estás trabajando tienes que ser consciente de lo que puedes y de lo que no puedes hacer. En esta ocasión mi papel no fue la de dirigir el videoclip ni editarlo, yo me puse al servicio del director intentando que todo estuviese a punto, que no le faltase nada el día de la grabación y que se llevase a su estudio el mejor material posible para montar el vídeo.




Los niños de los ojos rojos son una banda -una súper banda- mítica de Extremadura y del mundo del folk en general. Trabajar con ellos ha sido una pasada. Me encontré una banda súper concentrada en el trabajo, todos enfocados y dispuestos y con una capacidad de trabajo alucinante. Todos estaban listos a la hora del llamamiento. Les dije «Acho, que contigo no grabamos hasta después de comer, no hace falta que vengas». «No, no. Nosotros preferimos estar todos por si hace falta algo». Y eso marcó una diferencia porque tuvimos un pequeño contratiempo (siempre los hay) y pudimos avanzar el trabajo grabando otras cosas, gracias a que todos estaban allí. Chapó!
Trabajar con ellos fue divertidísimo. Reímos hasta llorar, pero el trabajo salió como estaba previsto. La risa y el buen rollo no está reñida con la profesionalidad y los Niños son el clarísimo ejemplo de ello.